Las «Leyes de Fealdad» prohibieron a los feos en las calles del país hasta mediados del siglo XX Esta es la historia de las «Ugly Laws» o cómo ser feo era ilegal.
Tras la Fiebre del Oro, San Francisco se llenó de personas que recorrían las calles pidiendo limosna. Además, tras el fin de la Guerra Civil, los veteranos, muchos de ellos amputados, regresaron también a casa sin empleo.
Así que, en 1867, decidieron tipificar como delito que cualquier persona enferma, lisiada, mutilada o deformada, susceptible de convertirse en un objeto desagradable o repugnante, se expusiera a la vista del público.
Las «Ugly Laws» no tardaron mucho en extenderse rápidamente a otras ciudades y estados como Reno, Portland, Chicago, Nueva Orleans y Pensilvania, e iba dirigida a personas con discapacidades visibles.
Algunos las justificaban como una medida de salud pública, ya que existía la creencia de que ver a alguien con una discapacidad podía hacer enfermar a las personas sanas.
Otros afirmaban que permitir a los discapacitados mendigar provocaba el aumento de farsantes, pero realmente estas leyes estaban motivadas para evitar enfrentarse a lo que llamaban una «visión repugnante».
Los mayores perjudicados, como siempre, eran los más débiles, ya que debido a esta legislación muchos perdieron su única vía para ganarse la vida, tras verse obligados a dejar las calles porque su presencia perturbaba el disfrute de los espacios públicos.
El declive de estas leyes se produjo tras la Primera Guerra Mundial, cuando comenzaron a llegar a Estados Unidos soldados discapacitados física o mentalmente, lo que hizo difícil discriminar a la gente tan abiertamente como antes.
Finalmente, las «Ugly Laws» dejaron de aplicarse porque también discriminaban a los veteranos de guerra y se volvieron políticamente incorrectas, aunque no fue su fin, ya que siguieron utilizándose, aunque con menor frecuencia.
Estas leyes ya no están en vigor y la última detención registrada se produjo en 1974, en Omaha, Nebraska, aunque su legado hoy en día puede considerarse positivo. ¿Cómo es posible?
Pues porque en la década de 1970, los defensores de las personas con discapacidad utilizaron estas leyes como un ejemplo claro y escandaloso de discriminación que demostraba la necesidad de proteger los derechos civiles.
Tras décadas de presión, estos activistas de los derechos de las personas con discapacidad consiguieron, en 1990, que se aprobara la Ley de Estadounidenses con Discapacidades.



