El departamento se prepara para vivir un mes dedicado a sus historias, tradiciones y expresiones culturales, con una agenda gratuita que llevará exposiciones, literatura, música, arquitectura y cine a diferentes escenarios y municipios.

Hay lugares que guardan historias en sus paredes, otros que las conservan en documentos, fotografías o libros. Y hay historias que simplemente sobreviven porque alguien las cuenta, las canta o las transmite a la siguiente generación.

Durante septiembre, el Atlántico tendrá una cita con buena parte de esa memoria. La Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, presentó ‘Nuestro Patrimonio’, una programación que busca acercar a los ciudadanos a las diferentes expresiones que hacen parte de la identidad del departamento.

El escenario escogido para presentar la agenda no podía ser más simbólico: el Centro Cultural La Aduana, uno de los espacios que también abrirá sus puertas durante este mes. La iniciativa cuenta con el apoyo del Archivo Histórico del Atlántico y la Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta (CLENA).

Para el gobernador Eduardo Verano, hablar de patrimonio es hablar también de las raíces de las comunidades. No se trata solamente de conservar edificios, documentos o piezas antiguas. La memoria también está en la música, la literatura, las tradiciones y en esos conocimientos que pasan de padres a hijos y que mantienen viva una identidad.

Esa mirada estará presente en una agenda que comienza del 2 al 4 de septiembre con la Cátedra de Museos, con la participación del Archivo Histórico del Atlántico, el Museo Arqueológico de los Pueblos Karib (MAPUKA) y el Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico.

La programación continuará con historias que también hablan del territorio desde otras perspectivas. El 3 de septiembre será el turno del conversatorio ‘Diásporas deportivas’. La literatura tendrá su espacio con el laboratorio ‘La lengua del agua’, los días 5, 12 y 26, y con el Taller de escritura creativa, previsto para el 5 y 19 de septiembre.

Puerto Colombia también contará su historia

El patrimonio no se quedará en Barranquilla. En Puerto Colombia, la Casa Laskar será escenario, del 7 al 28 de septiembre, de la exposición ‘Huellas del Carnaval: biodiversidad, patrimonio y tecnología en un mismo destino’.

Los libros también tendrán su propia ruta. El 9 de septiembre se realizará el lanzamiento de ‘Llévame al Líbano’, de Yamile Cure, mientras que el 15 de septiembre llegará ‘Francisco Valiente e Hijos, pioneros del retrato en Barranquilla’. A esto se suman diferentes encuentros y talleres de creación poética.

La arquitectura y el arte completarán este recorrido por la memoria. El 10 de septiembre se realizará la conferencia ‘Arquitectura y deporte’, y estará disponible la exposición ‘Tierra árida en un sueño fértil’, del artista Rubén Barrios Rodríguez.

El calendario también reservará un espacio para la música con el encuentro ‘Patrimonio musical: el caso Hans Federico Neuman’, el 26 de septiembre. Dos días después, el 28, se desarrollará la Cátedra de Arquitectura Moderna Carlos Bell Lemus, de la Universidad Autónoma del Caribe.

Cuando las historias llegan a la pantalla.

Y si el patrimonio también se cuenta a través de imágenes, el cine tendrá su propio capítulo.

CINEMADUANA extenderá su programación entre septiembre y noviembre con el ciclo ‘Gran Caribe’, que ofrecerá funciones gratuitas en el Auditorio Mario Santo Domingo y en la Sala Country de la Cinemateca del Caribe.

Pero la pantalla también viajará fuera de estos escenarios. La iniciativa llegará a las cinco subregiones del departamento, donde se proyectarán películas infantiles en plazas públicas de diferentes municipios.

La apuesta, en últimas, es que el patrimonio deje de ser visto únicamente como algo que pertenece al pasado. Durante septiembre, las historias estarán en los museos, en los libros, en las canciones, en la arquitectura, en el cine y, sobre todo, en las comunidades.

Porque conservar la memoria no significa simplemente mirar hacia atrás. También significa reconocer aquello que todavía nos cuenta quiénes somos como atlanticenses.