Y detrás de las actividades hay un dato que llama la atención: entre 2024 y 2025 disminuyó la tasa de nacimientos en los dos grupos de edad que son objeto de seguimiento.
En las niñas de 10 a 14 años pasó de 1,27 a 1,10 nacimientos por cada 1.000, una reducción del 13,4 %. Entre las adolescentes de 15 a 19 años descendió de 33,96 a 30,85 por cada 1.000, equivalente a una disminución del 9,2 %, según las cifras reportadas por la Secretaría Distrital de Salud.

Pero una cifra por sí sola no cuenta toda la historia.
Detrás de cada punto porcentual hay una discusión más profunda: qué información recibe un adolescente, dónde puede hacer una pregunta sin sentirse juzgado, qué tan fácil resulta acceder a un método anticonceptivo y si existen servicios de salud preparados para atender sus necesidades.
Por eso el Distrito reporta que 83.001 niños, adolescentes y jóvenes han participado en acciones de promoción y prevención relacionadas con salud sexual y reproductiva. Las actividades se han desarrollado en instituciones educativas, universidades, comunidades y espacios de atención diferencial.

La estrategia también busca llegar a poblaciones que enfrentan circunstancias particulares, entre ellas migrantes, víctimas del conflicto, comunidades afrodescendientes e indígenas, personas con discapacidad, habitantes de calle y adolescentes vinculados al Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes.
La prevención también necesita puertas abiertas
Una parte de esta apuesta ocurre en los llamados servicios amigables, espacios gratuitos para adolescentes y jóvenes ubicados en los PASO Las Nieves, Villas de San Pablo, Las Flores, Universal y La Pradera.
La idea es sencilla: que buscar orientación no sea una carrera de obstáculos.
Durante esta Semana Andina habrá actividades en la Universidad de Barranquilla, la IED Villas de San Pablo, la Universidad Autónoma del Caribe, la Universidad Simón Bolívar y UNICOORSALUD, entre otros escenarios. Habrá ferias, jornadas de orientación y espacios académicos para conversar sobre sexualidad y derechos.
El propósito no es solamente entregar información. También es conseguir que esa información llegue a tiempo.

Porque hablar de prevención del embarazo en niñas y adolescentes no significa únicamente hablar de estadísticas. Significa hablar de educación, de acceso a servicios de salud, de protección frente a las violencias y de la posibilidad de que una niña o un adolescente pueda continuar construyendo su proyecto de vida.
Barranquilla llega a esta Semana Andina con indicadores que muestran una reducción, pero también con el reto de sostener esa tendencia y conseguir que la prevención llegue a más jóvenes.
Al final, quizá el resultado más importante no aparezca en una tabla. Puede estar en una pregunta que alguien se atreve a hacer, en una orientación recibida a tiempo o en una decisión tomada con información.
Y en ocasiones, prevenir empieza justamente por eso: por abrir la puerta para que hablar deje de ser un tabú.



