Durante el día, entrar a un banco parecía la única manera de sacar dinero. Pero una noche, una pregunta aparentemente sencilla cambiaría para siempre la relación de millones de personas con su banco:

¿Por qué no poder retirar dinero cuando el banco está cerrado?


La pregunta se le ocurrió al ingeniero británico John Shepherd-Barron, quien trabajaba para De La Rue, una empresa dedicada a la impresión de billetes. Según su propio relato, un día llegó al banco cuando acababa de cerrar. La experiencia le hizo pensar en las máquinas expendedoras: si una máquina podía entregar un chocolate automáticamente, ¿por qué no podía entregar dinero?

La idea llegó hasta Barclays, que decidió apostar por ella. El resultado fue instalado el 27 de junio de 1967, en una sucursal del banco en Enfield, al norte de Londres. Es considerado el primer cajero automático operativo de gran difusión.

Pero aquel cajero tenía poco que ver con los actuales.
No utilizaba tarjetas plásticas. El cliente introducía un vale de papel especial, que la máquina reconocía, y después ingresaba un código personal. A cambio recibía un máximo de 10 libras esterlinas.

Y aquí aparece otro detalle curioso: Shepherd-Barron sostuvo que la idea de utilizar un PIN de cuatro dígitos surgió después de hablar con su esposa, quien le dijo que no podría recordar un número más largo.

La historia, sin embargo, tiene una precisión importante: Shepherd-Barron no fue el único que trabajó en la creación del cajero automático. Otros inventores y equipos desarrollaron máquinas de autoservicio bancario en paralelo. Incluso hubo antecedentes, como el Bankograph de Luther George Simjian en Estados Unidos.

Pero aquella máquina instalada por Barclays marcó un punto de inflexión. Con el tiempo llegaron las tarjetas, las redes bancarias, las consultas de saldo, los depósitos y prácticamente todo lo que hoy damos por normal frente a un cajero.

Lo que comenzó con un hombre que llegó tarde al banco terminó transformando la banca mundial.

La próxima vez que retires dinero de un cajero, recuerda que detrás de esa pantalla hay una historia que comenzó con una puerta cerrada y una pregunta: ¿Por qué no puedo sacar mi propio dinero cuando quiera?